La calefacción radiante. Una buena opción como sistema de calefacción

Antes de entrar a explicar las ventajas del sistema de calefacción por calor radiante, comenzaremos realizando una pequeña introducción sobre la transferencia de calor donde explicaremos las tres formas existentes de transmisión del calor.

El estudio de la transferencia del calor ha originado toda una ciencia que busca predecir la transferencia de energía que se da entre dos cuerpos. No se limita a explicar la transferencia de energía calórica sino también predice la velocidad a la que la transferencia ha de ocurrir bajo condiciones específicas. La transferencia de calor complementa al primero y segundo principio de la termodinámica, proporcionando leyes experimentales útiles para establecer la velocidad de transferencia de energía.

  1. La conducción es el fenómeno consistente en la transmisión de calor, basado en el contacto directo entre los cuerpos, la transferencia se realiza a nivel molecular, sin intercambio de materia, por el que el calor fluye desde un cuerpo de mayor temperatura a otro de menor temperatura que está en contacto con el primero.
  2. La convección es la transferencia de calor entre secciones calientes y frías de un fluido por medio de mezcla. La transferencia de calor por convección implica el cambio de energía entre una superficie y un fluido adyacente. El fluido adyacente a superficies calientes recibe calor que luego transfiere al resto del fluido frío mezclándose con el.
  3. La radiación en forma de ondas electromagnéticas es el tercer mecanismo de transferencia de calor. Es la transmisión de calor entre dos cuerpos los cuales, tienen temperaturas distintas, sin que en ellos exista contacto ni conexión por otro sólido conductor.

Una vez aclaradas las formas de transmisión de calor, vamos a ver cual sería la manera más eficiente y rápida de calentamiento.

Vamos a empezar por la convección. Se conoce que el aire es el peor conductor térmico, de echo tiene propiedades aislantes. Para incrementar la temperatura por convección, se requerirá tiempo y/o energía. Es un sistema funcional pero menos eficiente ya que el aire es un medio sin capacidad de transportar energía calorífica.

Por radiación, la transmisión de calor se efectúa sin necesidad de un medio conductor hasta alcanzar la superficie del cuerpo. El calentamiento se produce de una manera eficiente, rápida y sin perdidas de energía.

Está claro que la transmisión por conducción es la más eficiente, pero por otra parte sería impracticable implementarlo como sistema de calefacción en el hogar.

En conclusión la mejor alternativa es la transmisión de calor radiante, siendo por tanto la alternativa a la transmisión por convección.

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Ahora bien, ¿qué elemento distribuidor de calor es el más adecuado, por suelo radiante o radiadores?. Vamos a intentar aclararlo brevemente .

En primer lugar, habría que aclarar que el suelo radiante o los radiadores son sólo los elementos de distribución de calor y pueden ir asociados a diferentes sistemas de generación térmica: bomba de calor, calderas de gas, biomasa, energía eléctrica., etc.

Desde el punto de vista de confort, el suelo radiante es el más agradable, pues como sabéis el aire caliente pesa menos que el frío, por lo tanto al calentar el suelo conseguimos una distribución de calor de abajo hacia arriba, homogénea consiguiendo un grado muy confortable.

Sin embargo, el suelo radiante es un sistema de alta inercia térmica, debido fundamentalmente a  que calienta toda la masa del suelo que a su vez calienta por radiación toda la vivienda. Tardará por lo tanto, más tiempo en lograr una temperatura ambiente de 21ºC que si tuviera radiadores; por ello, el modo de utilización del suelo radiante es mantenerlo continuamente encendido en invierno, con un termostato ambiental que regulará los arranques y paradas del sistema. En conclusión, si eres una persona que está poco tiempo en casa, quizás el suelo radiante no sea el elemento de distribución más adecuado para ti, declinándonos por el sistema de radiadores.

En lo que se refiere a la economía del sistema de distribución, el coste del suelo radiante puede fácilmente triplicar al de los radiadores; sin embargo, el suelo radiante es un sistema que funciona con agua caliente a baja temperatura (35ºC) mientras que los radiadores tradicionales funcionan a ( 70ºC) por lo que también supone un ahorro en el gasto energético.

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En el caso que nos decantemos por un sistema de radiadores,  el sistema de radiadores eléctricos por infrarrojos que emite calor radiante, puede ser una buena opción en el supuesto que no deseemos invertir en reformas y al mismo tiempo disfrutar de un calor agradable y de bajo consumo.

De todas formas, el estudio y análisis de cada caso será diferente, por lo que  aconsejamos siempre recurrir al asesoramiento de un experto.

 

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